Juan Daniel Bedoya
Oscar Iván Pulido
Arranqué el recorrido pensando en no caer en lo típico, en no fotografiar imágenes que retrataran la situación actual de la ciudad sin agua, por un momento creí obviar el paisaje que en el fondo me atacaba, el paisaje de una Manizales sedienta mendigando un recurso que por derecho es propio, congelo algunas imágenes y continuo. Me dirijo a las afueras de la cuidad, a esos lugares que hacen parte de ella pero que en ocasiones olvidamos, “La blanca”, lugar privado de libertad, justiciera de aquel que no tiene el modo para pagar casa por cárcel -fuera de sus muros hay ladrones de cuello blanco que llenan sus bolsillos de sangre y corrupción- también la habitan inocentes. Lugar cercano pero olvidado, visto pero ignorado, tus paredes pido que caigan sobre muchos, pero que se levanten sobre otros. Cárcel de ilusiones, cuna de venganzas.
En el camino me encontré con los residuos de la pobreza y me doy cuenta que no solo nos desentendemos de los lugares sino también de las personas, ¿Cómo puede el ser humano ver a uno de sus hermanos pidiendo ayuda y tan solo cambiar de andén o mirar a otro lugar?
Ahora caigo en cuenta, quizás nos escudamos tras imágenes y símbolos, le delegamos a una pequeña paloma la responsabilidad de lograr un mundo mejor sin darnos cuenta que ese mundo no es posible si no ponemos de nuestra parte, sino logramos la fraternidad y la libertad entre nosotros mismos, allí está la blanca paloma que se suponía llevaba en sus pies la paz, allí está tratando de pasar desapercibida escapando de la gente, de la ley y de Dios, ellos le encargaron la larga y ardua tarea de llevar amor a los corazones inocentes de una sociedad ruin.
No contentos con esto obsequiamos nuestra libertad a un pequeño y limitado grupo de personas que dicen ser nuestros representantes, pero que a la hora de la verdad van por sus propios intereses, ellos buscan poder y otros disfrutan de la vida con lo poco o mucho que poseen descansando bajo el sol sin más preocupación que respirar. Bellos durmientes.
...La belleza es un estereotipo fijado por los medio y la sociedad, denominamos bello todo aquello que posee características similares a las planteadas, olvidando que no hay nada más bello que el simple hecho de vivir...
Mientras corro sobre el asfalto caliente me encuentro un parque sin niños, mi mente llega de inmediato a aquella pregunta que se hace una conocida banda “¿Dónde –diablos- jugarán los pobres niños? (Mana)” nuestros niños han sido mecanizados, han sido consumidos por la civilización, ya no juegan en los parques, sus juegos son online. Hay donde jugar, pero no hay quien juegue. Parques vacíos, Cybers llenos.
El tiempo pasa y mi mente aún se encuentra en aquel parque, ahora recuerdo tiempos no muy lejanos, tiempos de infancia e inocencia donde una patineta fácilmente se convertía en volqueta, pala o silla. No hay juegos en esté mundo dónde la imaginación se censura.
Diviso una pequeña morada que me transporta a mis ancestros, a aquellos que murieron bajo el yugo del catolicismo en tiempos de colonización, de aquel refugio, solo veo como se aísla detrás de los alambres de púa tal como una barricada ante la opresión luchando ante este basto imperio y resistiendo a pesar de estar ya contaminada por la civilización.
Continuo mi recorrido, ahora observo como los obreros despejan con su arduo trabajo una vía principal de ingreso a la ciudad que se encuentra taponada días antes por un deslizamiento de tierra, como si esta estuviera reclamando lo que ya le pertenecía y que el hombre arrebató.
Más adelante divisé una pequeña fuente de agua, su pureza era tal como nos la ofrece la Pacha mama, caminé unos pasaos más y me encontré otra fuente, su agua estaba viciada, su aspecto era desagradable, agua limpia nos brinda la tierra, sucia se la devolvemos. He aquí la conciencia de no cuidar nuestros recursos, “en que cabeza puede caber, cágarse en lo que mañana vas a comer (Los Suziox)”. Una tristeza me invade y en un pequeño silencio le pido perdón.
He llegado a mi destino, creí poderme acercar más, mi corazón no resiste la tristeza y la pena, pues el es consiente que allí, así sea injustamente, se encuentra un amigo, un hermano.
De repente todo es gris, camino como por costumbre más que por conciencia, solo pienso en llegar a casa y descansar un poco, mi mente desea reposar, de repente me encuentro en mi cama ¿Cómo llegue asta aquí? ¿Acaso fue todo un sueño?, miro por el lugar y veo mi Canon x5 120 15, ahora se que hacer, iré a inmortalizar en fotografías los momentos lugares y personas que me encontré en este camino de la vida, ya que soy un transeúnte errante y meditabundo, un buscador de sueños e ilusiones de un mundo mejor, un mundo dónde todavía queda tiempo para el amor:
Promesas de una vida mejor,
Promesas de alegría eterna,
Promesas comprometidas,
Promesas que aunque incumplidas se intentan.
Son todas estas promesas,
Las promesas del amor.
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